Méndez acaba con un Zamora de algodón
6 de Diciembre de 2008 a las 15:01 por Redacción
El conjunto de Corchado se adelantó en el marcador con un tanto de Guille, pero el filial se desmoronó tras el empate del Ciudad Rodrigo, que echó mano del ex jugador del Villaralbo para firmar una goleada (1-4)
FÚTBOL. ZAMORA

Guille intenta frenar a Méndez
El Zamora B sucumbió ante el acierto del Ciudad Rodrigo y ante su falta de solidez. En el 13, el filial se adelantaba, pero los mirobrigenses consiguieron empatar a la media hora y ahí se acabó el encuentro. Héctor Méndez, el ex delantero del Villaralbo y que esta semana llegaba al Ciudad Rodrigo procedente de Tercera División, se encargó de machacar con dos tantos inapelables a un Zamora demasiado blando.
Y es que parecía que la jornada matinal supondría el reencuentro con la victoria para los zamoranos. Fruto de las ganas y el empuje de los primeros minutos llegó el tanto del filial. Casas bota una falta desde la izquierda y Guille remata sin oposición de cabeza en el segundo palo. A partir de ahí, los zamoranos se sentían a gusto sobre el césped de la Ciudad Deportiva. Pero en el 25, llega el primer aviso de los salmantinos. Sastre falla solo delante del guardameta Pablo.
El propio Sastre profundiza por la izquierda a la media hora y pone un centro medido para que Álvaro Castaño empuje de cabeza el balón dentro. Empate, pero lo peor estaba por venir. El Zamora B no supo controlar el encuentro y arriba volvió a perdonar. En el 36, Fuentes entra por la derecha y pone un pase perfecto hacia el área pequeña. Méndez se lanza en plancha y logra también de cabeza el 1-2. La reacción llegó al instante. Porque Casas, muy entonado en la primera mitad, pone un pase muy peligroso con la zurda, pero el rojiblanco Héctor no acierta a igualar el partido.
Y ahí se acabó todo. Porque con el tiempo cumplido, en la frontal del área, Méndez enchufa un disparo con mucha intención. Pablo se estira, pero no llega y el Ciudad Rodrígo certifica la victoria.
Así, y aunque el encuentro no estaba del todo perdido, la segunda parte fue de trámite. Jaime y Rober entraron en el equipo, pero el cuarto se avecinaba en cada contra de los salmantinos. Mientras, el ataque rojiblanco parecía de mentira. El más entonado, desde el lateral, fue Israel, quien se sumó al ataque con criterio y con ganas, pero sin acierto. Arriba, Josué y Carbajal no tuvieron su día, mientras que Casas no se atrevía a buscar la portería desde el flanco izquierdo.
Con todo, la puntilla llegaría en el 76. Pablo no acierta a interceptar con el pie un balón casi en el área pequeña y Sastre cerraba la cuenta goleadora de un equipo que se fue feliz de Zamora, donde dejó un conjunto con síntomas preocupantes.



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