Ha sido todo un Honor
23 de Mayo de 2009 a las 22:51 por Redacción
El Arcebansa Zamora logra un histórico ascenso a la máxima categoría del fútbol sala rubricada con una trabajada victoria sobre Andorra (4-2)
FÚTBOL SALA. ZAMORA

—El Arcebansa Zamora ha sido tan superior en el play off de ascenso, que esta tarde en el Ángel Nieto no hubo mal fario. Unos diez minutos de tensión por la incertidumbre del resultado y poco más. La afición ya vio como su equipo dejaba visto para sentencia el ascenso el pasado fin de semana y sólo bastaba la bocina del pabellón para festejar la primera participación de un equipo zamorano en la máxima categoría de un deporte de élite, el fútbol sala. Tras la gesta del conjunto presidido por Justi Fernández tendrá el honor de enfrentarse al Inter Movistar, al Playas de Castellón o al Pozo Murcia Turística. Ahí es nada. Así lo ha entendido Zamora. Desacostumbrada a las celebraciones, la hinchada ha creído en este ascenso y ahora ya lo están celebrando. En cuanto al partido, aunque ya queda como anecdótico, Carlos Alberto volvió a decidir con un tremendo zurdazo que puso la ventaja en el marcador y a los zamoranos en pie de forma eléctrica.
Bastaba con puntuar, pero el Arcebansa tenía que luchar contra la presión del ascenso. Y pesó, porque Andorra siempre ha perdido con los zamoranos en los tres enfrentamientos anteriores. En el dos, la conexón Silami-Carlos Alberto hizo estallar la grada. El primero puso la pelota y Carlos Alberto empalmó un zambombazo que no vio Marimón. En el 15, Pipe alargaba la distancia con otro zurdazo, mientras que los andorranos jugaban desde el inicio con portero jugador para intentar desquiciar a los zamoranos. No lo consiguieron en la primera porque Eloy detuvo lo que le llegó, pero sí en la segunda. Todo porque en el 17, el andorrano Jorge encuentra portería a pesar de Eloy.
En la segunda, el conjunto fronterizo quería hacer sangre. A punto estuvo, porque en el arranque Cabinho conseguía el empate. A partir de ahí y con un FS Zamora echado atrás, el andorrano Felipe estuvo a punto de poner en ventaja a los visitantes. El run-run se dejaba oír en la grada, porque en Zamora pasan cosas muy raras. Sin embargo, la afición en pleno cogió el toro por los cuernos. “Zamora, Zamora” sonaba entre los muros del viejo Ángel Nieto reivindicando dignidad para esta tierra.
Faltaba la guinda. Romper la tensión y respirar para abrir una noche de festejos. ¿Quién podía hacerlo? Sólo un jugador, el mejor de los zamoranos. Carlos Alberto cabalgó por el costado izquierdo se llevó a todo el equipo y cuando encaró a Marimón, se sacó un brutal disparo secundado por el grito del público, que respiraba aliviado. Y ahí sí, Zamora se vio en División de Honor, aunque no se imagina muy bien cómo y qué es aquello. Ya lo comprobará. Pavesió puso el epílogo para abrir la fiesta.
Con el bocinazo en el pabellón y los suplentes botando en una de las esquinas, el equipo se fundió en un abrazo, que no fue secundado por una lógica invasión de la pista. El público prefirió ceñirse al ruego del responsable de pista, que había pedido en el descanso que la gente evitara saltar. Aún así, poco a poco, los aficionados fueron tomando la pista, mientras la orquesta ponía salsa a una fiesta que estaba por empezar. Lágrimas en Miguel Ángel Hernández. También en Justi Fernández. De ellos ha sido el proyecto. A ellos, les pertenece el éxito. Ahora, Zamora, a escala de fútbol sala, ya tiene ídolos. Carlos Alberto, Silami, Eloy y compañía han hecho feliz a una ciudad que está necesitada de autoestima. Éste fue el año del ascenso. Honor espera.



Enhorabuena!!! Nos habéis hecho pasar una temporada y un playoff increíble.