Contra todo y contra todos
24 de Mayo de 2009 a las 22:00 por Redacción
El Zamora cae eliminado a pesar de dar la cara en la primera mitad, pero el Villarreal logra superar a los rojiblancos, que echaron mano de efectividad y el favor arbitral para saldar la eliminatoria con una distancia excesiva (2-0)
FÚTBOL. VILLARREAL
—El Zamora CF ha dicho adiós a la temporada en la tarde de este domingo al caer eliminado en la primera ronda de acceso a Segunda División frente al Villarreal B. El conjunto rojiblanco no ha podido levantar la pesada losa que se trajo desde Zamora, con un cero a dos muy complicado de remontar. El equipo de Miguel Ángel Álvarez Tomé lo intentó, dio la cara en la primera mitad e incluso llegó a neutralizar a los amarillos durante diez minutos, pero no supo transformar ninguna de las tres claras ocasiones de que dispuso y con la ventaja del Villarreal a través de Chando, la empresa fue imposible. No ha podido ser, principalmente, porque el Zamora ha tenido que luchar contra todos y contra todo. Igual que en la ida, los rojiblancos sufrieron una expulsión, en principio, errónea de Domingo. Las lesiones, un equipo mermado y un arbitraje muy a contracorriente han terminado de lastrar las opciones rojiblancas, porque eliminar a un gran equipo como el Villarreal es difícil, pero si todo está en contra, lo es mucho más. Tras la expulsión de Domingo y el 2-0 en el marcador, el Zamora se puso al borde del abismo, de una posible situación muy lesiva para los intereses zamoranos. Sin embargo, a las órdenes de un Tomé infatigable, el equipo dio la cara y, una vez más, Dani mostró su categoría en un par de acciones encomiables.
En la primera mitad, con un ambiente artificial, comenzó el encuentro. La tribuna de la Ciudad Deportiva se quedó pequeña, porque los seguidores amarillos decidieron ver al hermano pequeño, aunque habitualmente no lo hacen. De salida, las reducidas dimensiones del terreno de juego se lo puso más fácil al Zamora. Con un campo más estrecho, el equipo de Tomé comenzó dubitativo, pero poco a poco neutralizó a los de Juan Carlos Garrido. En el 17 llegó la ocasión más clara de los locales, pero Juanfran cruza en exceso ante un Dani ya batido. En el 22, Berodia, Íker y Limones trenzan una jugada preciosa que se pierde por la línea de fondo.
Las fuerzas se igualaban, mientras que la hinchada zamorana comenzaba a vislumbrar que la machada era un poco menos difícil. Y en el 29 llegó la gran ocasión. Berodia aprovecha un error de los locales para disparar sin oposición desde la frontal del área, pero lo que en otras circunstancias le hubiera salido a la escuadra, en esta ocasión se fue a la valla. Lástima, porque el Zamora necesitaba creer, pero las huellas en el camino no aparecían. Contestó el Villarreal con varias ocasiones, pero todo quedaba en el cero a cero.
Y ahí vinieron los mejores minutos rojiblancos, conducidos por un Curro Vacas espléndido, que mostró cómo se juega a fútbol frente a un equipo que ha nacido aprendiéndolo. El dominio de los zamoranos enfrió al Submarino pequeño, pero no se tradujo en tantos y ahí perdió el Zamora la eliminatoria.Porque el Villarreal estaba presto a marcar el primero de la tarde a la menor. Y ahí, Joan Tomás le puso el balón en el segundo palo a Chando, para que el pichichi de la Segunda B marcara a placer. Punto y final.
Pero la desgracia fue completa en la reanudación, cuando Domingo le ganó la posición al propio Chando, que se lanzó a la piscina y el colegiado quiso picar un anzuelo demasiado teatralizado. El central se fue a la calle, el conjunto rojiblanco se quedó con diez y Joan Tomás transformó el dos a cero.
A partir de ahí, el equipo quedaba hecho añicos, expuesto a una goleada de escándalo ante un Villarreal que ni quiso ni supo contemporizar y no se lo pensó dos veces a la hora de hacer sangre. Por eso quizá, se sobró y su actitud resultó fea aún cuando el fútbol manda no parar hasta que pita el árbitro.
Para tapar la profunda herida, en una arteria capital del Zamora, emergieron los dos responsables de que el Zamora haya llegado hasta aquí. Tomé dio órdenes precisas para cauterizar el daño. Se dejó la garganta, la paciencia y su salud para cumplir con profesionalidad hasta el último segundo. Ésa es la esencia de ser profesional. El otro, imaginable fue Dani. No sólo salvó al Zamora del tercero, del cuarto y del quinto. Sino que se encaró ante uno de los delanteros del Villarreal por querer humillarle con una tonta y fallida vaselina. Después salió a buscar el balón a la frontal y ante Chando, se permitió un recorte marca de un portero superior, dolido por el temporal que le estaba cayendo encima y zamorano y rojiblanco más que celtiña, el color que le vio nacer.
Y ahí acabó todo. Los jugadores buscaron la preferencia para agradecer el encomiable esfuerzo de una hinchada mermada por los kilómetros y el daño irreversible de la ida. Y hubo final feliz dentro de lo que cabe. Punto y final. Ahora toca reflexionar profundamente sobre el difícil futuro que se cierne sobre el Zamora que, sin duda, está más que nunca, en el corazón de los aficionados.



GRACIAS A TODOS LOS JUGADORES!!! Y A TOMÉ !!!