Beto inicia un nuevo camino
7 de Diciembre de 2009 a las 14:57 por Redacción

…….El nuevo técnico brasileño cambia al registro del equipo, que vence a un flojo Sestao conservando errores defensivos de la época de Rícar
FÚTBOL. ZAMORA
El Sestao River llegó a Zamora en el momento justo. El conjunto de Alfonso del Barrio demostró por qué está donde está. Descaro de un equipo que tiene tan pocos complejos como falta de calidad. Pero los verdinegros plantaron cara y descubrieron todas sus carencias en el último tramo del campo, donde no vieron puerta en todo el encuentro. Por su parte, el Zamora volvió a lucir la pegada que le sostiene fuera de los puestos de descenso. Sólo hay que ver el gol de Agustín, que cimentó la victoria, y que llegó prácticamente sin querer. Sin embargo, la verdadera noticia estaba en el banquillo, donde el nuevo técnico, Beto Bianchi, ha cambiado el registro del equipo. Frente al “guardiolismo” predicado desde el club hacia Rícar, la tensión y la intensidad de un Beto que se dejó la voz sobre el césped. Allí, un debutante. El joven canterano Dani Hernández sentó en el banquillo a futbolistas como Txiki o Masini. Todo para provocar una minirevolución que, a juzgar por el resultado, le salió bien al brasileño.
En cambio, parece que el camino iniciado por el equipo desde pretemporada ha servido para poco o para nada. El Zamora mostró en la primera media hora una falta de trabajo en funciones esenciales que dejó al graderío mudo. A partir de ahí y animados por la falta de pegada del Sestao, el Zamora se animó y encontró el gol. Bien los de siempre, con Íker, Ferreiro y el joven Dani entre los más activos. Mal los de siempre, especialmente Manu Arias, que ha comenzado a enervar al respetable con fallos que trascienden la Segunda B.
Al filo del descanso, un córner acabó dentro de la portería defendida por Álvaro. Agustín no quería marcar de esa manera, pero el gol aupaba a los de Beto. Mientras, los de Del Barrio se estiraban confirmando que no marcarían ni en 180 minutos. La escena, la clásica. En un córner botado con maestría y prácticamente sobre la línea de gol, un remate de cabeza de los sestaotarras se paseo camino de la línea de meta.
En la segunda parte, los visitantes se empeñaron en darle la vuelta al marcador, pero tiraron la ocasión más clara. Desde la banda derecha, llegó un centro medido que los verdinegros enviaron fuera. Y a continuación, fruto del desmedido descaro de los vascos, llegó el penalti más claro de la historia. Una tijera en el aire que impactó con Edu Roldán. Íker rompió el cuero y marcó el segundo. Ahí vinieron los mejores minutos de los zamoranos, que vieron, sin embargo, cómo no conseguían cerrar el marcador. El Sestao lo intentó hasta el final, consciente de que el partido ya lo había perdido.



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